La insoportable complejidad del Estado
Maquiavelo piensa que el mejor régimen de entre todos, es una República bien organizada (toma como ejemplo la República Romana): aquella que logra dar participación a los dos partidos de la ciudad para de esta manera contener el conflicto político dentro de la esfera pública. Maquiavelo, en términos stuard-millianos, tiene una visión del Estado propia de la antigüedad; la que consideraba que éste se encuentra necesariamente en una posición antagónica al pueblo que gobierna. Este es el contexto donde el Liberalismo forjó su mirada al Estado.
La respuesta moderna fueron los movimientos democratizantes: convertir a los magistrados en representantes de la sociedad, subvertir la división clásica y transformar el estado en un cuerpo más, en vez de uno antagónico, del tejido social. Esta idea, que ya estaba en la polis griega, está en la base de la visión socialista y republicana del Estado. De hecho, es donde el socialismo primigenio (el liberalismo de los pobres) se separa irreparablemente del liberalismo clásico.
Se pueden intuir los mitos-base de cada aproximación: el liberalismo parte del mito del hombre libre que vía pacto social (liberales clásicos) o violencia política (liberales ancap) “cede” parte de esa libertad en el Estado; el Socialismo (así como el conservadurismo, el nacionalismo, el nacional-liberalismo y otras hierbas) parte del mito del cuerpo social que genera sus propias instituciones y da legitimidad a las mismas.
Yo creo que estas dos aproximaciones al Estado hacen aguas. El siglo XXI exige otras perspectivas: el mundo lleva ya un tiempo volviéndose más complejo.