Huelgas hacia la renta básica
Las huelgas del transporte están siendo muy interesantes por varios motivos. Además de la histeria colectiva que están generado, es curiosa la reivindicación fundamental del paro: la exigencia de una ganancia mínima garantizada pase lo que pase.
Esta huelga es un huelga rara; una huelga en la que los propietarios (autónomos o cooperativistas en su mayoría) se alzan contra el gobierno. Estas movilizaciones están armadas sobre en la misma línea de razonamiento que el neo-republicanismo de Pettit (el teórico político de cabecera del Presidente).
Según Pettit, debemos re-pensar la libertad en términos de no-dominación. Brevemente y siguiendo a Juan Antonio Cordero, el Estado está habilitado para crear las condiciones y estructuras sociales en las que los recursos cívicos de que se dispone como ciudadano hacen que la interferencia (y hasta la influencia) de los demás resulte demasiado difícil o demasiado costosa. Afirma que el Estado puede crecer hasta donde sea necesario para que el ideal de no-dominación se aplique. [Otro día será el momento para charlar sobre los problemas de esta idea.]
Me preocupa que el Gobierno asuma con mayor o menor facilidad que los transportistas están “dominados”: no tienen recursos ni cívicos ni de otra clase como para evitar la influencia de los comercios sobre su actividad; y la reivindicación de una ganancia mínima es una fórmula lícita, ideológica y socialmente, para asegurar su no-dominación.
De aquí habría un paso hasta la Renta Básica que en el mismo sentido garantizaría la no-dominación del Ciudadano. Esto si me preocupa, la Renta Básica (el subsidio más grande de todos los tiempos) es una medida tan populista como catastrófica para una sociedad de personas libres y autónomas.
No confundamos las huelgas con las merinas…