6 horas de tutoría
Hace tiempo, yo quería ser profesor universitario: siempre me ha gustado la idea de tener libertad para ir buscando cosas nuevas, pensando nuevos contextos, construyendo nuevos mundo; y creía que la Universidad lo permitía. El caso García Montero (berrinche de niños) me ha hecho recordar por qué ya pensarlo me da escalofríos: la Universidad que también se erigió por el «Quaerere Deum», ha dejado de ser comunidad para ser diálogo de sordos. Requiescat in pace, Universitas.
Categories: rmd